jueves, 21 de febrero de 2008

EL AÑO EN QUE… EL AÑO EN QUE VIVIREMOS APRETADAMENTE”

Así rezaba el reciente titular de portada de una de las más conocidas cabeceras gratuitas. Ilustrativo y sugerente titular referido a las estrecheces que se nos avecinan dada la coyuntura económica. Pues sí, el 2008 ha comenzado a andar rodeado de incertidumbre, y este ambiente enrarecido también se deja sentir en el sector joyero. Aunque, como dirán algunos, es algo que, desgraciadamente, no nos cae de nuevo.

El retraimiento del mercado se viene asumiendo desde hace algunos años, por tanto es algo para lo que el sector puede estar preparado, o al menos resignado. Pero este espacio editorial quiere ser también una oda al optimismo, que dicen es lo último que se ha de perder. Como ejemplo, el caso alemán, para el que hace una década se vaticinaban los más grises augurios. En un artículo publicado el pasado mes de enero en Dw-World. de acerca de la ciudad de Pforzheim, de donde surge el 70% de la producción joyera del país, el periodista explicaba: “Unas 11.000 personas trabajan en Pforzheim en la joyería y relojería. En la última década se temió por muchos de esos puestos de trabajo. Pero en el interín, el sector se ha estabilizado. Algunas empresas debieron cerrar, pero las que superaron los momentos difíciles se han adaptado a los nuevos tiempos”. ¿Y cómo han logrado adaptarse? El narrador continúa explicando que algunas empresas han optado por invertir en el exterior, abriendo manufacturas fuera destinadas a la joyería media-baja, aunque la alta joyería continúa siendo “made in Pforzeim”. Otro factor se refiere a la profunda transformación vivida en las estructuras de distribución, con un comercio al por mayor prácticamente en extinción: “Hoy las joyas van directamente de la manufactura al joyero, lo cual supone para los productores tener que entregar más rápidamente: todo un desafío para la logística”.

Aquí no vale aquello de que ya vendrán tiempos mejores. El momento exige una readaptación total a los tiempos modernos. Y no olvidemos que las grandes fortunas salieron siempre durante las crisis. Insistimos: No creemos en crisis del sector, sino del sistema y de las empresas, tiendas... Es verdad que llueve, pero recuerden que siempre escapa.

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