No somos profetas. Pero, con demasiada frecuencia, acertamos. Lo pronosticamos hace ya tiempo y está sucediendo. Las joyas han dejado de ser de dominio exclusivo de lo que llamábamos sector joyero. Hoy van más allá. Forman parte de un estilo de vida y, como tal, se encuentran en tiendas de moda, boutiques de complementos, etc. Son ya lugares de acogida de ese público consumidor que no es uniforme, que es desenfadado y alegre y que gusta de satisfacer sus necesidades en el momento en que le toca vivirlas. Los museos, las tiendas de diseño, las galerías, los puestos de regalo, son otros lugares donde ya podemos encontrar joyas y relojes.
Debemos tener muy en cuenta que los gustos son diversos y deben satisfacerse. Por eso, la presentación ha de estar acorde en cada momento y el packaging el adecuado a su presentación. Por eso, Para hacer frente a la situación actual, la formación – nuestra formación- tiene que ir más allá de lo puramente técnico, Es necesario que se centre más en la forma de comunicarse y ofrecerse desde todos sus apartados; ya sea directamente a al detallista o de éste al público final. Es aquí donde se requiere mayor formación. La presentación, el escaparate, las vitrinas, todo debe llevar una exquisita preparación en función del público al que nos dirigimos.
Las joyas y relojes se rigen ya por tendencias, por formas, por colores. Nada se escapa al estilo de vida particular de cada cual. Lo importante es saber encontrar nuestro sitio, nuestro producto específico y nuestra forma concreta de comunicarlo. Todo ello requiere una esmerada preparación anterior para no fracasar en el intento. Hoy el mundo es global; ya no hay nada local. Son las empresas las que tienen que adaptarse a las circunstancias; y no al revés. Y en esta tarea estamos ante retos inéditos. Tenemos que diseñar también la decoración. Aquí vale todo siempre que sea parte del contexto.
Hoy el consumidor lo podríamos considerar un turista permanente, porque aunque no se mueva de su mesa de trabajo, viaja on-line por todo el mundo. Hoy domina más la naturaleza del objeto y su esencia. Nuestro objetivo ha de ser la creación de piezas testimoniales. Existe la necesidad de crear algo concreto que se adapte al usuario en cada momento de su vida. Cada pieza ha de estar o formar parte del ambiente instantáneo que reinterpreta la personalidad del portador. Tenemos que enriquecer el paisaje del día y el misterio de la noche. Nuestras piezas de hoy han de tener de lengua propia. Las joyas de hoy han de tener su base en la libertad.
Algunos se sorprenden del éxito de marcas como Tous o Pandora. Pues nada más lejos de la realidad actual. Cada una en su estilo ha formado piezas libres, adaptables al momento con estilo y personalidad propia. Y eso no es fruto de la causalidad: es el resultado de análisis profundos de mercado que, cuando es objetivo, catapulta hacia éxitos sin precedentes.
Dicen los entendidos que es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada. Se trata pues de crear con originalidad a precios desenfadados y con campañas de comunicación atrevidas y gran repercusión mediática y con estrategias comerciales adecuadas ya sean propias o de multicanal. Con espíritu inconformista y muy creativo y con total sintonía y complicidad del cliente y con el cliente.
Debemos crecer disfrutando y disfrutar creciendo. Y debemos hacerlo con mucha funcionalidad, siempre al servicio del cliente. La adaptación a los nuevos tiempos nos exige dar una imagen renovada y renovadora. Esa imagen que nos proyectará hacia una esencia empresarial profunda e inmanente, capaz de generar en nuestro entorno enormes dosis de utilidad o de “usabilidad”, como diría el castizo.
Debemos tener muy en cuenta que los gustos son diversos y deben satisfacerse. Por eso, la presentación ha de estar acorde en cada momento y el packaging el adecuado a su presentación. Por eso, Para hacer frente a la situación actual, la formación – nuestra formación- tiene que ir más allá de lo puramente técnico, Es necesario que se centre más en la forma de comunicarse y ofrecerse desde todos sus apartados; ya sea directamente a al detallista o de éste al público final. Es aquí donde se requiere mayor formación. La presentación, el escaparate, las vitrinas, todo debe llevar una exquisita preparación en función del público al que nos dirigimos.
Las joyas y relojes se rigen ya por tendencias, por formas, por colores. Nada se escapa al estilo de vida particular de cada cual. Lo importante es saber encontrar nuestro sitio, nuestro producto específico y nuestra forma concreta de comunicarlo. Todo ello requiere una esmerada preparación anterior para no fracasar en el intento. Hoy el mundo es global; ya no hay nada local. Son las empresas las que tienen que adaptarse a las circunstancias; y no al revés. Y en esta tarea estamos ante retos inéditos. Tenemos que diseñar también la decoración. Aquí vale todo siempre que sea parte del contexto.
Hoy el consumidor lo podríamos considerar un turista permanente, porque aunque no se mueva de su mesa de trabajo, viaja on-line por todo el mundo. Hoy domina más la naturaleza del objeto y su esencia. Nuestro objetivo ha de ser la creación de piezas testimoniales. Existe la necesidad de crear algo concreto que se adapte al usuario en cada momento de su vida. Cada pieza ha de estar o formar parte del ambiente instantáneo que reinterpreta la personalidad del portador. Tenemos que enriquecer el paisaje del día y el misterio de la noche. Nuestras piezas de hoy han de tener de lengua propia. Las joyas de hoy han de tener su base en la libertad.
Algunos se sorprenden del éxito de marcas como Tous o Pandora. Pues nada más lejos de la realidad actual. Cada una en su estilo ha formado piezas libres, adaptables al momento con estilo y personalidad propia. Y eso no es fruto de la causalidad: es el resultado de análisis profundos de mercado que, cuando es objetivo, catapulta hacia éxitos sin precedentes.
Dicen los entendidos que es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada. Se trata pues de crear con originalidad a precios desenfadados y con campañas de comunicación atrevidas y gran repercusión mediática y con estrategias comerciales adecuadas ya sean propias o de multicanal. Con espíritu inconformista y muy creativo y con total sintonía y complicidad del cliente y con el cliente.
Debemos crecer disfrutando y disfrutar creciendo. Y debemos hacerlo con mucha funcionalidad, siempre al servicio del cliente. La adaptación a los nuevos tiempos nos exige dar una imagen renovada y renovadora. Esa imagen que nos proyectará hacia una esencia empresarial profunda e inmanente, capaz de generar en nuestro entorno enormes dosis de utilidad o de “usabilidad”, como diría el castizo.

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