En fechas recientes leí un libro muy interesante. Su título es el que encabeza este artículo: “EL ARTE DE EMPEZAR”. Y, como me sucede casi siempre que leo algo, me vienen a la mente un montón de ideas que pueden resultar aprovechables para nuestro sector. En este caso concreto, la idea que predominaba en mí es esa falta de urgencia que tiene nuestro sector para decidirse a empezar, a recomenzar caminos nuevos.
Solo como ejemplo y para que nos animemos todos en medio de este pesimismo que nos invade, voy a señalar cinco puntos esenciales para empezar:
1º.- Crear algo con sentido, algo que nos transporte a un lugar mejor. Decidamos pues ese algo con sentido. Es nuestro campo concreto seguro que encontramos muchas posibilidades
2.- Crear un mantra ayudará, sin duda, al equipo a avanzar por el camino correcto.
3.- Salgamos de nuestro ostracismo. Pongámonos en marcha y busquemos las herramientas necesarias para el desarrollo de ese proyecto, de esa la idea que nos anda rondando.
4.- Definamos el modelo de negocio, las buenas ideas, las tecnologías apropiadas, el producto que deseamos lanzar, etc. Sin modelo de negocio nuestros proyectos no son nada.
5.- Establezcamos metas. Pongamos disciplina de trabajo para mantener la organización en marcha.
Pienso que estos cinco puntos que vienen a redundar en una misma idea, nos pueden servir para empezar, para echarnos a andar. No olvidemos que lo que llevamos en el corazón, eso es lo que ha de salir. Dejemos las palabras y la fanfarronería. Decidámonos a ser operativos
Debemos tener como meta hacer de nuestro sector, de nuestro mundo joyero, un mundo mejor; un mundo que mejore la calidad del joyero, que enmiende las injusticias y que trate de evitar que se acabe lo bueno que tenemos.
Y no olvidemos que el tiempo apremia. Lo que hagamos ahora tendrá consecuencias de futuro inmediato.
Sabemos por experiencia propia y ajena que nuestro sector es muy vulnerable y que la crisis que nos acucia está produciendo un colapso casi total: la devaluación de los productos actuales, muchos de ellos de origen no joyero, la llegada de inexpertos al sector, el cierre de nuestras fábricas, la importación de mercancía indisciplinadamente, la contención del consumo, los cambio de hábitos en los clientes, etc., etc. Desde hace años hemos estado asumiendo demasiados riesgos y ahora empezamos a sufrir y a pagar las consecuencias…
Y en este campo no podemos minimizar lo que hagan otros sectores. Nuestros problemas son distintos y muy peculiares. Es cierto que tenemos mucho que aprender de otros pero también es cierto que no podemos dedicarnos simplemente a imitarlos. Puede que esas soluciones que para otros resultan válidas, para nuestro sector no sirvan.
No me cabe la menor duda. La solución está en nosotros mismos. No busquemos fuera lo que podemos potenciar dentro. Por eso me pregunto y os pregunto: ¿Hemos hecho planes para capear el temporal? ¿Quien se va a encargar de ponerlos en marcha?
Necesitamos supervisores globales. Hasta dentro de varios años no se recuperará el ritmo normal de ventas, ¿quien sobrevivirá? Recordemos que lo bueno de las crisis es que agudizan el ingenio y ayudan a buscar soluciones más creativas. Pongamos, pues, nuestras las mentes a trabajar sin descanso.
Disponemos de instrumentos muy válidos. Las nuevas tecnologías pueden redimir la crisis. Hay que aprender a vender por internet, a utilizar las nuevas herramientas. Si utilizamos internet con los clientes, seremos más eficaces y abarataremos costes. Creemos redes sociales, fomentemos los blogs.
Decidámonos de una vez. Tenemos que empezar ya. Aquí no se trata de empezar a lo grande sino de acabar siendo grandes. Pensemos a lo grande, sí; pongamos el listón muy alto. Pero no esperemos a tener el proyecto perfecto. Algo bastante bueno ya es suficiente.
Nuestro reto es –debe ser- cambiar el sector joyero. Decidámonos, de una vez por todas a poner, al menos diez veces, mejores cosas y mejores ideas de las que hay. Porque, amigos, si no queremos ser engullidos totalmente por la crisis, tenemos que poner manos a la obra. Hay que capitalizar la pasión, esa pasión ilusionante que ha sido siempre nuestro santo y seña.
Solo como ejemplo y para que nos animemos todos en medio de este pesimismo que nos invade, voy a señalar cinco puntos esenciales para empezar:
1º.- Crear algo con sentido, algo que nos transporte a un lugar mejor. Decidamos pues ese algo con sentido. Es nuestro campo concreto seguro que encontramos muchas posibilidades
2.- Crear un mantra ayudará, sin duda, al equipo a avanzar por el camino correcto.
3.- Salgamos de nuestro ostracismo. Pongámonos en marcha y busquemos las herramientas necesarias para el desarrollo de ese proyecto, de esa la idea que nos anda rondando.
4.- Definamos el modelo de negocio, las buenas ideas, las tecnologías apropiadas, el producto que deseamos lanzar, etc. Sin modelo de negocio nuestros proyectos no son nada.
5.- Establezcamos metas. Pongamos disciplina de trabajo para mantener la organización en marcha.
Pienso que estos cinco puntos que vienen a redundar en una misma idea, nos pueden servir para empezar, para echarnos a andar. No olvidemos que lo que llevamos en el corazón, eso es lo que ha de salir. Dejemos las palabras y la fanfarronería. Decidámonos a ser operativos
Debemos tener como meta hacer de nuestro sector, de nuestro mundo joyero, un mundo mejor; un mundo que mejore la calidad del joyero, que enmiende las injusticias y que trate de evitar que se acabe lo bueno que tenemos.
Y no olvidemos que el tiempo apremia. Lo que hagamos ahora tendrá consecuencias de futuro inmediato.
Sabemos por experiencia propia y ajena que nuestro sector es muy vulnerable y que la crisis que nos acucia está produciendo un colapso casi total: la devaluación de los productos actuales, muchos de ellos de origen no joyero, la llegada de inexpertos al sector, el cierre de nuestras fábricas, la importación de mercancía indisciplinadamente, la contención del consumo, los cambio de hábitos en los clientes, etc., etc. Desde hace años hemos estado asumiendo demasiados riesgos y ahora empezamos a sufrir y a pagar las consecuencias…
Y en este campo no podemos minimizar lo que hagan otros sectores. Nuestros problemas son distintos y muy peculiares. Es cierto que tenemos mucho que aprender de otros pero también es cierto que no podemos dedicarnos simplemente a imitarlos. Puede que esas soluciones que para otros resultan válidas, para nuestro sector no sirvan.
No me cabe la menor duda. La solución está en nosotros mismos. No busquemos fuera lo que podemos potenciar dentro. Por eso me pregunto y os pregunto: ¿Hemos hecho planes para capear el temporal? ¿Quien se va a encargar de ponerlos en marcha?
Necesitamos supervisores globales. Hasta dentro de varios años no se recuperará el ritmo normal de ventas, ¿quien sobrevivirá? Recordemos que lo bueno de las crisis es que agudizan el ingenio y ayudan a buscar soluciones más creativas. Pongamos, pues, nuestras las mentes a trabajar sin descanso.
Disponemos de instrumentos muy válidos. Las nuevas tecnologías pueden redimir la crisis. Hay que aprender a vender por internet, a utilizar las nuevas herramientas. Si utilizamos internet con los clientes, seremos más eficaces y abarataremos costes. Creemos redes sociales, fomentemos los blogs.
Decidámonos de una vez. Tenemos que empezar ya. Aquí no se trata de empezar a lo grande sino de acabar siendo grandes. Pensemos a lo grande, sí; pongamos el listón muy alto. Pero no esperemos a tener el proyecto perfecto. Algo bastante bueno ya es suficiente.
Nuestro reto es –debe ser- cambiar el sector joyero. Decidámonos, de una vez por todas a poner, al menos diez veces, mejores cosas y mejores ideas de las que hay. Porque, amigos, si no queremos ser engullidos totalmente por la crisis, tenemos que poner manos a la obra. Hay que capitalizar la pasión, esa pasión ilusionante que ha sido siempre nuestro santo y seña.

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