lunes, 27 de abril de 2009

¿TAMBIEN SUIZA…?

Según las últimas noticias, parece que la crisis financiera que estamos padeciendo está impactando negativamente en la industria relojera Suiza. Aquí nadie se libra de esta problemática. Incluso los que se consideraban intocables están experimentando en sus propias carnes los avatares de tan críticos momentos.

Desde el 2005 la industria relojera suiza había experimentado un gran éxito con un aumento del 70%. Pero en la segunda mitad de del 2008 las exportaciones relojeras suizas sufrieron un fuerte descenso. Descenso que se hizo más patente durante los dos primeros meses del 2009 en los cuales las exportaciones bajaron un 25% lo que ha obligado a rebajar la producción de relojes.

La razón de este descenso hay que buscarla en primer lugar a la crisis financiera que estamos padeciendo. Pero a ella hay que añadir los stocks de relojes suizos acumulados en los distribuidores de todo el mundo. Es que los males nunca vienen solos

Si analizamos un poco la realidad circundante, llegaremos a la conclusión de que ahora parece ser que estamos viviendo el retorno de la manufactura a los valores tradicionales de la industria relojera suiza que consiste en que cada marca fabrique sus propios movimientos: cajas, brazaletes, esferas, etc etc...Es decir que cada marca realice todo el proceso genuino del reloj. ¿Servirá esto para paliar la crisis? El tiempo lo dirá. Lo que no podemos es quedarnos con los brazos cruzados aguardando a que escampe el temporal. Hay que arriesgarse a buscar y realizar nuevas iniciativas, pero con paso firme y seguro

Parece ser que en toda América y en particular en EE UU se están vendiendo menos relojes Suizos. Las estadísticas hablan de unas bajadas del 20, 30, pero todavía muy lejos de la de Europa que es de un 60%. Según las últimas informaciones, España y Rusia son los dos países mas afectados por la crisis en este terreno.También se empieza a frenar el mercado de los Emiratos Árabes y el de Asia. Japón es otro mercado muy afectado. Y, sin embargo, China parece que experimenta un ligero aumento de ventas.

En el 2008 Suiza exportó 26,1 millones de relojes. Con ello, las cifras del año 2007 aumentaron en 210.000 unidades o sea un 0,8 % .Esto representó el tercer año consecutivo de incremento de las exportaciones relojeras Suizas. Pero este año, tal como reflejan las estadísticas, ese aumento se ha visto frustrado.

Hablando en términos de valor la parte mas grande de las exportaciones relojeras de Suiza se refiere a relojes con caja de acero. En este apartado se vendieron 6,4 millones de Francos Suizos aumentando en 1.9 % que ha sido el aumento mas pequeño. En caso de otros materiales, como en oro de 18 Kts, se vendieron 5,4 millones de Francos Suizos que significó un aumento de 11,2 %. Ahora parece ser que la tendencia por utilizar cajas de platino está aumentando. ¿Es significativo eso?

Probablemente estamos entrando en una era que podríamos llamar del consumo donde ya no se busca el vestir o consumir productos muy caros y exclusivos. Ya no se busca el poner una corbata muy cara, ya no llevamos coches de lujo, ya no buscamos llamar la atención sin más, etc. etc. No. Estamos viendo que este nuevo milenio se basa en la eficiencia y en la simplicidad que son las que guiarán nuestra nueva clase de negocios y nuestras vidas alrededor de una nueva realidad.

Pienso que estamos ante un cambio radical de costumbres, de formas, de estilos, de marcar pautas, de vivir. No se si lo de hoy y lo de ese mañana que ya es hoy, es mejor que lo anterior. Lo que sí sé es que es distinto. Somos más desenfadados, más naturales, menos rebuscados, menos ficticios o fantoches. ¿Somos también más humanos? Resulta difícil responder a esta pregunta. Muchas veces, ese afán de naturalidad nos juega malas pasadas y caemos hasta en comportamientos de mala educación social

Sea lo que sea, lo cierto es que estos cambios radicales de costumbres generan en nosotros unas exigencias a la hora de fabricar determinados productos. Tal vez tengamos que eliminar muchos y dar preferencia a creaciones nuevas, acordes con los gustos actuales. Tal vez tengamos que dirigir nuestros objetivos hacia las exigencias de un mercado cambiante a más no poder. ¿Seremos capaces de ello? ¿Será la mentalidad Suiza lo suficientemente rápida para darse cuenta de lo que se nos viene encima?.

No olvidemos el refrán: “Cuando la barbas de tu vecino veas…” No me cabe la menor duda de que esta es una señal de alarma, una luz roja que avisa de un peligro. Porque, seamos o no conscientes de ello, un nuevo camino hacia el futuro se está labrando. Aprendamos, pues, a recorrerlo. Juntos podemos.

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