Hace tiempo que lo veníamos diciendo y no se nos escuchó. Llegó la hora de la verdad, la hora de poner a cada uno en su sitio y que cada uno coja el sitio que le corresponda. Ya no vale el todo para todos y todos para todo. O creamos la necesidad o el mercado se nos vuelve en contra. Ante esta disyuntiva, hay que tener actitud positiva y situarnos donde nos corresponda. Todos tenemos nuestra ilusión, nuestro ritmo, nuestra forma de ser, y en cada momento han de estar sometidos a examen.
Para que algo suceda es necesario tener la idea, y ganas de hacerla. Después de una autorreflexión hay que llegar a la acción. La aptitud mental sin la física no hace nada. Si tengo una idea y la asocio al compromiso, a la elaboración, a la definición; y con energía trazo el proyecto, realizo el plano, llego a una concreción: una idea-un objetivo-una estrategia-un plano-un… auto-coaching permanente.
Tenemos que estar en el momento adecuado, concentrarnos, tener confianza en nosotros mismos. Busquemos el silencio interior. Cada día es más necesario. Las soluciones pasan por nuestras manos. Imaginemos que somos exploradores del mundo real y empresarial. Hemos roto los límites. Somos capaces de reinventarnos a nosotros mismos, a nuestros negocios, de descubrir nuevos emprendedores.
Los refranes típicos han de ser analizados. Recordemos aquel que dice que “abuelo comerciante, hijo viajante, nieto maleante”. En nuestro sector casi nadie llega a la tercera generación (¡felicidades a los que lo han conseguido1). No se trata de que los hijos no quieran seguir el paso de sus padres, sino que son exploradores, tienen otras ideas, y tal vez más adecuadas a los tiempos actuales.
En el día a día se nos presenta un mundo distinto, lleno de cambios, lleno de gente, globalizado. Palabras nuevas que abren horizontes distintos. Solo una lo engloba todo. Personas. Sí, personas, porque sin ellas no hay impacto dentro de las empresas.
Es verdad que los problemas están en las personas, pero también en ellas están las soluciones. Las personas son ese potencial ilimitado de posibilidades. Recordemos la frase: “Si me dais una persona levantaré una empresa”.
Es difícil asumirlo, pero es imprescindible, o invertimos en los empleados o limitamos nuestras posibilidades. Recordemos que esta inversión tiene siempre retorno. Estamos ante un proceso permanente de cambio, y en nuestro mundo empresarial y sectorial, estos son brutales, pero no imposibles. Tenemos que echar mano de los principios y de la toma de decisiones. Es necesario un cambio, pero con un profundo análisis de lo que nos ha traído donde estamos.
Cada uno de nosotros tenemos que hacer el análisis en base a cuatro elementos:
a) Visión, saber que hay mercado.
b) Personas, gente para el trabajo, con sus valores, principios, filosofía.
c) Procesos, analizar el cómo se hacen las cosas y el porqué.
d) Competencia, aquí hay que distinguir entre competencia del mercado y la de cada uno, y la obtención de conclusiones de cómo funciona cada cosa.
Pensemos en positivo, en que todo se puede hacer y con éxito. Nunca llegaremos más lejos de donde hemos llegado, haciendo lo que hemos hecho hasta ahora. Recordemos que nuestra empresa tiene tres bienes incalculables, físicos, económicos y humanos. La relación principal entre ellos se basa en productividad y capacidad con estrategia. Es necesario definir, construir, desarrollar y lograr.
Para que algo suceda es necesario tener la idea, y ganas de hacerla. Después de una autorreflexión hay que llegar a la acción. La aptitud mental sin la física no hace nada. Si tengo una idea y la asocio al compromiso, a la elaboración, a la definición; y con energía trazo el proyecto, realizo el plano, llego a una concreción: una idea-un objetivo-una estrategia-un plano-un… auto-coaching permanente.
Tenemos que estar en el momento adecuado, concentrarnos, tener confianza en nosotros mismos. Busquemos el silencio interior. Cada día es más necesario. Las soluciones pasan por nuestras manos. Imaginemos que somos exploradores del mundo real y empresarial. Hemos roto los límites. Somos capaces de reinventarnos a nosotros mismos, a nuestros negocios, de descubrir nuevos emprendedores.
Los refranes típicos han de ser analizados. Recordemos aquel que dice que “abuelo comerciante, hijo viajante, nieto maleante”. En nuestro sector casi nadie llega a la tercera generación (¡felicidades a los que lo han conseguido1). No se trata de que los hijos no quieran seguir el paso de sus padres, sino que son exploradores, tienen otras ideas, y tal vez más adecuadas a los tiempos actuales.
En el día a día se nos presenta un mundo distinto, lleno de cambios, lleno de gente, globalizado. Palabras nuevas que abren horizontes distintos. Solo una lo engloba todo. Personas. Sí, personas, porque sin ellas no hay impacto dentro de las empresas.
Es verdad que los problemas están en las personas, pero también en ellas están las soluciones. Las personas son ese potencial ilimitado de posibilidades. Recordemos la frase: “Si me dais una persona levantaré una empresa”.
Es difícil asumirlo, pero es imprescindible, o invertimos en los empleados o limitamos nuestras posibilidades. Recordemos que esta inversión tiene siempre retorno. Estamos ante un proceso permanente de cambio, y en nuestro mundo empresarial y sectorial, estos son brutales, pero no imposibles. Tenemos que echar mano de los principios y de la toma de decisiones. Es necesario un cambio, pero con un profundo análisis de lo que nos ha traído donde estamos.
Cada uno de nosotros tenemos que hacer el análisis en base a cuatro elementos:
a) Visión, saber que hay mercado.
b) Personas, gente para el trabajo, con sus valores, principios, filosofía.
c) Procesos, analizar el cómo se hacen las cosas y el porqué.
d) Competencia, aquí hay que distinguir entre competencia del mercado y la de cada uno, y la obtención de conclusiones de cómo funciona cada cosa.
Pensemos en positivo, en que todo se puede hacer y con éxito. Nunca llegaremos más lejos de donde hemos llegado, haciendo lo que hemos hecho hasta ahora. Recordemos que nuestra empresa tiene tres bienes incalculables, físicos, económicos y humanos. La relación principal entre ellos se basa en productividad y capacidad con estrategia. Es necesario definir, construir, desarrollar y lograr.

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