Nuestro sector no se escapa a la cruda realidad del mercado. Es más, yo diría que es ahora más vulnerable que otros. Cada día proliferan mas copias e incluso falsificaciones pero no echemos la culpa a los que las falsifican o nos las ofrecen, los que aceptamos las ventas en nuestros establecimientos somos tan culpables o más.
La crisis agudiza el ingenio, pero saquémosle partido en la parte positiva que seguro que si sabemos buscarla, la hay. Dejemos los riesgos y aventuras para otros, demos muestra de seriedad que es lo que ha imperado en años atrás.
Con frecuencia nos llegan alertas a nuestra redacción de que nuestros establecimientos legalmente establecidos venden copias o falsificaciones de marcas. ¿Por qué no los dejamos para el top manta y otros mercadillos? ¿Es esta la formula de supervivencia que buscamos?
Marginemos pues la distribución de estos productos y veremos como se reduce el problema. La falta de profesionalidad y la gente sin escrúpulos están dañando lamentablemente la buena imagen que teníamos y confundiendo enormemente al consumidor final.
Ya no bastan esos descuentos enormes para liquidar stocks, sino que tenemos que recurrir al engaño, a la estafa, a la falsificación. O tomamos todos conciencia o lo pagaremos caro.
Si ya le cuesta al cliente entrar en una joyería como este fenómeno se extienda y se haga popular, no solo dejará de entrar, si no que huirá de él.
Grandes marcas como PANDORA ó BACIO publican notas de advertencia en nuestros medios, ¿serán suficientes para despertar las conciencias de quien esta llamado a la tentación?.
Recordemos aquí que las falsificaciones no cumplen legislación alguna:
Laboral, porque se fabrican en países de mano de obra barata e incluso de explotación de menores.
Fiscal, porque son operaciones no amparadas por factura alguna.
Salud, porque frecuentemente están fabricadas con niveles de níquel no permitidos o con sustancias tóxicas o peligrosas para la salud.
Comercio, porque no cumplen la normativa de los punzones de garantía y origen que establece la Ley de Metales Preciosos.
La prostitución debemos dejarla para otros campos. Evitemos los joyeros que nos digan esa frase tan típica en el exterior: Spain is diferent.
La crisis agudiza el ingenio, pero saquémosle partido en la parte positiva que seguro que si sabemos buscarla, la hay. Dejemos los riesgos y aventuras para otros, demos muestra de seriedad que es lo que ha imperado en años atrás.
Con frecuencia nos llegan alertas a nuestra redacción de que nuestros establecimientos legalmente establecidos venden copias o falsificaciones de marcas. ¿Por qué no los dejamos para el top manta y otros mercadillos? ¿Es esta la formula de supervivencia que buscamos?
Marginemos pues la distribución de estos productos y veremos como se reduce el problema. La falta de profesionalidad y la gente sin escrúpulos están dañando lamentablemente la buena imagen que teníamos y confundiendo enormemente al consumidor final.
Ya no bastan esos descuentos enormes para liquidar stocks, sino que tenemos que recurrir al engaño, a la estafa, a la falsificación. O tomamos todos conciencia o lo pagaremos caro.
Si ya le cuesta al cliente entrar en una joyería como este fenómeno se extienda y se haga popular, no solo dejará de entrar, si no que huirá de él.
Grandes marcas como PANDORA ó BACIO publican notas de advertencia en nuestros medios, ¿serán suficientes para despertar las conciencias de quien esta llamado a la tentación?.
Recordemos aquí que las falsificaciones no cumplen legislación alguna:
Laboral, porque se fabrican en países de mano de obra barata e incluso de explotación de menores.
Fiscal, porque son operaciones no amparadas por factura alguna.
Salud, porque frecuentemente están fabricadas con niveles de níquel no permitidos o con sustancias tóxicas o peligrosas para la salud.
Comercio, porque no cumplen la normativa de los punzones de garantía y origen que establece la Ley de Metales Preciosos.
La prostitución debemos dejarla para otros campos. Evitemos los joyeros que nos digan esa frase tan típica en el exterior: Spain is diferent.

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