viernes, 11 de junio de 2010

Cambio de actitud

Empiezo este artículo con una leyenda que en nuestro mundo empresarial también se da cada día. Espero que sea lo suficientemente ilustrativa para sacar conclusiones:

“Dos amigos van de caza y cuando se acerca un león el rifle se encalla, no se puede disparar. Uno de ellos tira la mochila, se saca las pesadas botas de cazador y se pone unas deportivas. El otro le dice: “Si aun así no vas a correr más que el león”, y éste le contesta: “No, lo que pretendo es correr más que tu”.

Qué lección le dio a su compañero… Hay muchos que dicen: yo no tengo que cambiar, es el sector el que tendrá que dar un giro. Pues bien, o cambiamos nosotros o el mundo nos hará cambiar. En caso contrario, tal como se define hoy el mercado, dejaremos de existir empresarialmente.

Tenemos que estar muy atentos a los movimientos que se producen a nuestro alrededor, ser visionarios. Tantear más allá del presente inmediato en el que nos ubicamos. Hemos de operar en cambios constantes. Mentalizarnos de que nada es estático. ¡Afortunadamente! Los bostezos de aburrimiento surgen de fórmulas rutinarias que abocan a la pérdida de ilusión.

Tenemos que estimular la creación de indicadores de felicidad empresarial, dentro y fuera de nuestros lugares de trabajo. ¿Por qué no ser de los que hacen que ocurran las cosas? Necesitamos en nuestro sector motivaciones para poder trabajar mejor y más a gusto.

Al aparcar nuestras diferencias, será más fácil ser justos y equitativos, no sólo con nuestras virtudes, también con las de los otros. ¿Por qué no quitarse el sombrero ante el proyecto empresarial que funciona? ¿Por qué no sonreír de que, por fin, a alguien le vaya bien? Probablemente algo de su éxito nos salpique.

Tenemos que buscar liderazgos situacionales. El momento no es malo ni bueno. Es el que nos ha tocado vivir y tenemos que vivirlo con ilusión, como líderes en cada situación concreta. Debemos tener creatividad e innovación, no sólo en el producto, sino también en la empresa, en las formas de funcionar, de caminar por esta jungla empresarial en que estamos inmersos.

Y en este sendero nuevo que empezamos a descubrir con nuestros pasos, hemos de ser conscientes de que lo más importante hoy en día es la comunicación, porque ¿cómo vamos a dar a conocer los cambios si no los comunicamos? Sería como no hacerlos. El mercado debe saber que hay alguien con ilusión, dispuesto a trabajar por renovar su satisfacción.

Miremos al cielo y redescubramos el sol. En la situación actual hace falta equilibrio, sentido, armonía, conciencia, responsabilidad, pero también evolución. Todo está en nuestras manos. No hay que echarle la culpa a lo externo. Dejémonos de lamentaciones y pongámonos manos a la obra. Con un granito de arena que aportemos cada uno, formaremos esa playa tan deseada. El sector necesita de todos. No esperemos a que caigan más.

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