La situación de inestabilidad que estamos pasando sólo es superable por las empresas que saben a donde van, que tienen los objetivos claros, que se orientan hacia la satisfacción del cliente, que son capaces de gestionar correctamente todos los recursos, que consiguen costes buenos sin bajar calidad y que son capaces de mantener una buena productividad.
Son las empresas que confían en su gente, en su capacidad, en su experiencia, en su saber hacer, en su dedicación, en su voluntad de servicio…
Sería como tener a La Roja en casa, sin olvidar cada uno de los elementos que la conforman y que la rodean. “No ha salido mal la cosa”, declaraba después del partido de la victoria el entrenador Vicente del Bosque, que se restó méritos ante sus jugadores: “Un conjunto de gente maja, humilde y ejemplar para los jóvenes de España”.
Un equipo que jugó a ser equipo, pero también un técnico con mucho sentido común, prudente y sencillo en el trato, que nos ha demostrado que en silencio se ganan las batallas más difíciles. Muchos trabajadores anónimos con ellos y arropándolos una afición que quiso hacer realidad un sueño largamente acariciado. Hasta el pulpo Paul puso su granito de arena en la conquista del podio. Anecdótico o no, ¡menuda inyección de optimismo proporcionaron sus predicciones!
Se dieron una serie de acertados ingredientes, las circunstancias adecuadas, y el plato se cocinó en su punto. Pero para llegar a ello siempre nos topamos con el factor humano, el que aporta esfuerzo, confianza, ilusión y creencia en el proyecto.
Todos los esfuerzos dan su fruto, está claro. Por eso, aunque hemos de acostumbrarnos a que esta situación difícil va para largo, y no podemos olvidar la austeridad, tenemos que seguir mejorando en todo. Como dice un popular anuncio, “hay cosas que no se pueden comprar con dinero”. Éstas muchas veces están en nuestras manos y sólo dependen de nosotros.
Nos produce una satisfacción enorme comprobar que este sector tiene empresas que no se paran, que no han parado en estos tiempos convulsos. Sus resultados pueden comprobarse a nivel internacional, donde sus productos llegan, se conocen y triunfan, como La Roja. A estos proyectos empresariales nunca les ha faltado ilusión y confianza en sus posibilidades y eso sólo lo aporta la gente. Ese crecimiento lo hemos de hacer sostenido y con objetivos claros y previstos.
lunes, 19 de julio de 2010
Como La Roja
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