¡Qué frase más buena para el vigilante pillado! Con escepticismo y extrañeza nos encontramos en algunos eventos, ya sean feriales o de establecimientos de joyería, al ver en las cámaras de seguridad como detectan que los vigilantes sustraen piezas de los puestos que controlan.
¿Es esto normal? ¿Quién hace la selección de personal de esas empresas?
¿A quién se le ocurre poner al “zorro” a guardar gallinas, o al lobo a vigilar ovejas?
Nos llegan a nuestra redacción llamadas de alertas en este sentido, y como la prensa ha de estar a las verdes y a las maduras, no podemos callar la evidencia.
Dicen que la necesidad hace al ladrón y que los caramelos no duran en la puerta de un colegio. Dicen, dicen tantas cosas, que lo peor es que muchas son o se hacen pura realidad.
Hay un proverbio hindú que remarca que “aquel que reconoce la verdad del cuerpo, puede entonces reconocer la verdad del universo”. Otro refrán español asevera que no hay mal que por bien no venga, y otro proverbio árabe argumenta que los ojos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Abramos bien los ojos y pongamos solución a los males que tenemos a nuestro alcance. Los que estamos al frente de distintos estamentos u organizaciones debemos predicar con el ejemplo. No escondamos la cabeza. Caer está permitido, levantarse es obligatorio. Proverbio ruso.
No seamos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos. Aprendamos de los errores porque tropezando se aprende a caminar.
El sector necesita constante vigilancia porque los grandes incendios empiezan por chispas pequeñas.
Si hemos visto culpables busquemos soluciones, porque estudiando lo pasado se aprende lo nuevo (proverbio japonés). Aunque queramos correr más deprisa con la cabeza que con los pies, toda respuesta requiere su tiempo, su certeza, pero sobre todo, la voluntad para materializarse.
martes, 4 de enero de 2011
¿QUIÉN VIGILA AL VIGILANTE?
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