miércoles, 5 de enero de 2011

SOBRE LA MEMORIA HISTÓRICA

Pocas cosas hay en el mundo que no procedan de la historia, del pasado, al menos en su fundamento... El presente está basado en lo histórico y para atrás se ha de mirar para aprender, no para vivir de nostalgia.

La mayor parte de nuestras actuaciones sólo se entienden con una lógica retroactiva, con una mirada al pasado, con un repaso de la historia... Si no hay historia, la mayor parte de las actuaciones carecerían de sentido, de identidad, de forma de contenido...

En este sentido, les recomiendo un libro de cabecera, que dicen lo fue para grandes políticos y estadistas de nuestra historia. Un verdadero manual para el ejercicio del poder, que no pierde su frescura, a pesar de contar con varios siglos de existencia, y cuyo secreto reside, sin más, en el aprendizaje con el que dota la experiencia, no sólo propia, sino la ajena. Me refiero a la conocida obra de Maquiavelo, “El príncipe”.

Uno de sus instructivos párrafos dice así: “El príncipe, para ejercitar su espíritu, debe leer las historias, y, al contemplar las acciones de los varones insignes, debe notar particularmente cómo se condujeron en las guerras, examinando las causas de sus victorias, a fin de conseguirlas él mismo, y las de las derrotas, a fin de no experimentarlas. Debe, sobre todo, como lo hicieron ellos, escoger entre los antiguos héroes, cuya gloria se celebró más, un modelo cuyas proezas estén siempre presentes en su ánimo: Alejandro Magno imitaba a Aquiles; César seguía a Alejandro y Escipión caminaba tras las huellas de Ciro.”

Y continúa dándonos una lección magistral: “Cualquiera que lea la vida de este último, escrita por Jenofonte, reconocerá cuántos triunfos obtuvo Escipión por haber calcado su conducta con la de Ciro, no sólo en cuanto a la valentía, la destreza, la disciplina y el arrojo, más también respecto de la continencia, la afabilidad, la humanidad y la liberalidad, que, según el autor griego, resplandecieron en el monarca persa. En síntesis: de acuerdo con las reglas que debe observar un príncipe sabio, éste, lejos de permanecer ocioso en tiempo de paz, ha de formarse entonces un copioso caudal de recursos bélicos, que puedan serle de provecho en la adversidad, a fin de que, si la fortuna se le torna contraria, se halle dispuesto a resistírsele.”

La creatividad de hoy se base en gran parte en el pasado, uno de los objetivos de los creadores anteriores era basar todo en la perfección . Hoy estamos cogiendo la sabiduría de nuestros clásicos para dársela a un público ansioso de valores y que busca en la marca valores eternos e intangibles que la vida diaria nos está privando…

Lo hecho con cariño, con esmero, con ilusión en todos los campos de la vida trasmite energía positiva, da fuerza y anima en el deseo de seguir y de perfeccionarse. A todos nos gusta rodearnos de esa sensación de inmortalidad que otorga la experiencia.

Estamos cada día más empeñados en recuperar el gusto por lo que nos dejaron nuestros antepasados. Cada minuto, cada una de las actuaciones de nuestra vida nos lleva a realizar un ejercicio de lo que tanto los políticos nombran y que pocas veces saben de qué hablan, la llamada memoria histórica.

No hay comentarios: