En la variopinta gama de ofertas de trabajo dentro de los parámetros del mercado actual, uno de los perfiles más solicitados es el de “comercial”. Dicen que “la tercera parte de las ofertas de empleo actuales corresponde al refuerzo de ventas en las empresas”.
Y esta afirmación, aunque a primera vista pueda parecer exagerada, pienso que no está lejos de nuestra realidad presente.
Sin embargo, hemos de reconocer que, pese a quien pese, la profesión de vendedor –aunque aparezca revestida con la denominación de “comercial”- no deja de ser una de las últimas opciones que se considera totalmente necesario y absolutamente imprescindible.
Destruir prejuicios
A pesar de todo eso, la realidad es muy distinta. El puesto de comercial hoy por hoy sigue siendo uno de los más rechazados a la hora de buscar trabajo. ¿Lo seguirá siendo también mañana? La respuesta a esta pregunta va a depender de muchos factores.
Como punto de partida, como base segura, habrá que comenzar por destruir esos prejuicios que manchan esta profesión, desterrando esa idea tan generalizada de que un comercial es “una persona que va por la calle o de puerta en puerta tratando de vender un determinado producto”.
A continuación habrá que potenciar las características que configuran lo que podríamos llamar su retrato robot o su rol profesional. Para ello quizá necesitemos revisar algunas cláusulas concretas, diseñando las características definitorias de una profesión que está llamada a desempeñar un papel fundamental en el complejo entramado de nuestro mundo.
Lógicamente, aquí no existen recetas infalibles. Igual que cada persona, también cada empresa es y tiene su propio mundo, personal e intransferible. Y será cada empresa la que tendrá que apechugar con esa tarea, teniendo en cuenta sus características especificas.
Si no quiere navegar expuesta a un ineludible naufragio, deberá afrontar este tema con exquisito mimo y total dedicación, analizando su propia esencia empresarial y sopesando detalladamente la realidad circundante. De lo contrario, sería dar palos de ciego, de la juventud actual a la hora de buscar trabajo, incluso un primer trabajo.
Ante esta doble faceta, tan contradictoria, de una misma realidad, uno no puede menos que preguntarse por su motivación. No en vano se trata de un fenómeno social aparentemente inexplicable dado que, según estadísticas fiables, la demanda supera muy poco el 30% de la oferta.
No cabe la menor duda de que la estrategia corporativa de las empresa es también de las empresas de nuestro sector- se va orientando cada vez más hacia la potenciación de los departamentos de ventas. Ante la cada día más acuciante crisis económica.
Esta profesión no deja de ser una de las últimas opciones de la juventud actual, pese a ser uno de los perfiles profesionales más solicitados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario