Vivimos en un mundo de contrastes en el que la primera parte de la dialéctica hegeliana parece campar a sus anchas. La tesis y la antítesis están a la orden del día. Y esto acontece no sólo en el terreno de las teorías, sino que abarca todos los campos existenciales en los que nos movemos a diario. Para ser conscientes de ello basta con una somera mirada a lo que sucede en nuestro entorno.
A simple vista nos daremos cuenta de que los dualismos contrarios se han enseñoreado del ambiente provocando aceleradas crispaciones que no conducen a ninguna parte y que están haciendo que la atmósfera sea cada vez menos respirable. Con demasiada frecuencia nos situamos en la tesis o en la antítesis: derechas – izquierdas; conservadores – progresistas; madridistas – barcelonistas; centralistas – regionalistas; nacionales – nacionalistas… y así podríamos seguir casi hasta el infinito, posicionándonos en una de las dos alternativas, viendo la paja en el ojo ajeno y no observando la viga en el nuestro.
Nos posicionamos en la tesis o en la antítesis y no somos capaces de llegar a la síntesis. Incapaces de aplicar la lógica, adoptamos una de las posiciones, haciéndonos fuertes en ella y cerrando los ojos a la parte de verdad que anida en la contraria. Y, claro, los resultados se hacen sentir, de tal forma que la síntesis suele brillar por su ausencia en nuestra sociedad. La síntesis es la gran desconocida. En nuestro sector concreto tampoco somos ajenos a este fenómeno. Ante la tesis y la antítesis de joyería – bisutería, cada uno se posiciona en una de ellas, ignorando o excluyendo radicalmente a la otra. No nos damos cuenta de que necesitamos, hoy mas que nunca, llegar a esa síntesis de ambas que nos capacite para avanzar en una misma dirección. No podemos tratar de potenciar una excluyendo a la otra. Necesitamos urgentemente potenciar ambas para llegar a esa síntesis progresiva que nos haga a todos mas fuertes en la lucha diaria.
¿Qué cómo se realiza esa síntesis? No existen fórmulas infalibles. Cada uno tiene que buscar la suya. Yo desde aquí me limito a poner el dedo en la llaga, a llamar la atención sobre un mal que nos está afectando y que nos está impidiendo crecer. Joyería y bisutería no son dos realidades antagónicas condenadas a luchar entre ellas. Son dos realidades que están ahí, contrapuestas, pero llamadas a realizar esa necesaria síntesis. Cada una tiene sus objetivos, su campo de acción y sus valores específicos. Por consiguiente, cada una está llamada a desempeñar una función concreta, un papel y un rol insustituibles.
El problema se genera cuando una quiere suplantar a la otra, cuando una quiere invadir los campos específicos de la otra. Es entonces cuando surge esa guerra sin cuartel que, en lugar de construir y potenciar, destruye y debilita. Es entonces cuando las energías se orientan equivocadamente, provocando esa lucha sin cuartel que no conduce mas que a situaciones negativa fuertemente peligrosas.
Es hora, pues, de poner manos a la obra, de situarnos en una actitud realista y no excluyente que sea capaz de elaborar esa síntesis, imprescindible para avanzar. No se trata de amalgamar, sino de delimitar campos. No se trata de fundir ambas realidades sino de reconocer el papel de cada una. No se trata de mezclar sin más, sino de reconocer y respetar sus campos específicos. Sólo así podremos avanzar hacía ese mañana incierto con la seguridad de acertar.
A simple vista nos daremos cuenta de que los dualismos contrarios se han enseñoreado del ambiente provocando aceleradas crispaciones que no conducen a ninguna parte y que están haciendo que la atmósfera sea cada vez menos respirable. Con demasiada frecuencia nos situamos en la tesis o en la antítesis: derechas – izquierdas; conservadores – progresistas; madridistas – barcelonistas; centralistas – regionalistas; nacionales – nacionalistas… y así podríamos seguir casi hasta el infinito, posicionándonos en una de las dos alternativas, viendo la paja en el ojo ajeno y no observando la viga en el nuestro.
Nos posicionamos en la tesis o en la antítesis y no somos capaces de llegar a la síntesis. Incapaces de aplicar la lógica, adoptamos una de las posiciones, haciéndonos fuertes en ella y cerrando los ojos a la parte de verdad que anida en la contraria. Y, claro, los resultados se hacen sentir, de tal forma que la síntesis suele brillar por su ausencia en nuestra sociedad. La síntesis es la gran desconocida. En nuestro sector concreto tampoco somos ajenos a este fenómeno. Ante la tesis y la antítesis de joyería – bisutería, cada uno se posiciona en una de ellas, ignorando o excluyendo radicalmente a la otra. No nos damos cuenta de que necesitamos, hoy mas que nunca, llegar a esa síntesis de ambas que nos capacite para avanzar en una misma dirección. No podemos tratar de potenciar una excluyendo a la otra. Necesitamos urgentemente potenciar ambas para llegar a esa síntesis progresiva que nos haga a todos mas fuertes en la lucha diaria.
¿Qué cómo se realiza esa síntesis? No existen fórmulas infalibles. Cada uno tiene que buscar la suya. Yo desde aquí me limito a poner el dedo en la llaga, a llamar la atención sobre un mal que nos está afectando y que nos está impidiendo crecer. Joyería y bisutería no son dos realidades antagónicas condenadas a luchar entre ellas. Son dos realidades que están ahí, contrapuestas, pero llamadas a realizar esa necesaria síntesis. Cada una tiene sus objetivos, su campo de acción y sus valores específicos. Por consiguiente, cada una está llamada a desempeñar una función concreta, un papel y un rol insustituibles.
El problema se genera cuando una quiere suplantar a la otra, cuando una quiere invadir los campos específicos de la otra. Es entonces cuando surge esa guerra sin cuartel que, en lugar de construir y potenciar, destruye y debilita. Es entonces cuando las energías se orientan equivocadamente, provocando esa lucha sin cuartel que no conduce mas que a situaciones negativa fuertemente peligrosas.
Es hora, pues, de poner manos a la obra, de situarnos en una actitud realista y no excluyente que sea capaz de elaborar esa síntesis, imprescindible para avanzar. No se trata de amalgamar, sino de delimitar campos. No se trata de fundir ambas realidades sino de reconocer el papel de cada una. No se trata de mezclar sin más, sino de reconocer y respetar sus campos específicos. Sólo así podremos avanzar hacía ese mañana incierto con la seguridad de acertar.

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