¡Que grandes nos ha hecho Internet!
Entre los numerosos mensajes que, segundo a segundo, nos aparecen en la red, siempre hay algo que nos permite reflexionar. Mediten con lo último que he extraído de la red:
“Un grupo de amigos cuarentones se encuentran para elegir el sitio donde van a cenar todos juntos. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque las camareras son guapas, llevan minifalda y escotes generosos.
”Diez años después, los mismos amigos, ya cincuentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el menú es muy bueno y hay una magnífica carta de vinos.
”Diez años después, los mismos amigos, ya sesentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque es un sitio tranquilo, sin ruidos y tiene salón para no fumadores.
”Diez años después, los mismos amigos, ya setentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el restaurante tiene acceso para sillas de inválidos e incluso hay ascensor.
”Diez años después, los mismos amigos, ya octogenarios, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, y todos coinciden en que es una gran idea porque nunca han cenado allí.”
¿Creen que también nos pasará esto a nosotros? Ahora Internet nos hace posible reinventarnos, incluso cuando llega el momento de pensar que todo, absolutamente todo, estaba inventado y probado. Como los octogenarios de la anécdota anterior. Quizá en eso reside la magia de la vida que nos da oportunidad, en cada estación, de revivir momentos con la misma pasión de la novedad.
Por eso creemos que ahora es el momento idóneo para los “change makers” (los que hacen posibles los cambios), a base de INNOVAR, lo que significa interconectar personas, probar nuevos caminos, explorar nuevos horizontes, tener nuevas ideas, cambiar métodos de trabajo, descubrir oportunidades donde antes sólo vimos escollos.
Hemos llevado a la práctica la interconexión de las personas, hemos asumido el riesgo, continuamos explorando el nuevo campo, y debemos seguir desarrollándonos en el futuro, inventando nuevos métodos, prestando nuevos servicios, implementando nuevas técnicas.
E ir pensando en una próxima internacionalización de nuestra empresa es la asignatura pendiente. Internet, como sistema global, facilita la expansión internacional, que ya están realizando algunos de nuestros competidores, y no podemos quedarnos a la cola. Es importante coger los primeros puestos para situarnos a la hora del sprint final.
Nuestro sector tiene muchas cosas apasionantes por hacer o volver a hacer con la misma ilusión de antaño, y hay que disfrutarlas. Si en algún trabajo se puede disfrutar en su realización, es en el nuestro. Somos privilegiados por ello. ¡Qué pena, trabajar a disgusto o forzados…! ¿Cómo van a salir bien las cosas de esa manera?
Contábamos al principio que el grupo de amigos acomete con la misma ilusión, cada diez años, el reencuentro. Y en él siempre hallan la oportunidad de vivir un momento único en un entorno que se va adaptando -o más bien van adaptando- a ellos y a sus circunstancias. Toda una lección de inteligencia emocional.
Entre los numerosos mensajes que, segundo a segundo, nos aparecen en la red, siempre hay algo que nos permite reflexionar. Mediten con lo último que he extraído de la red:
“Un grupo de amigos cuarentones se encuentran para elegir el sitio donde van a cenar todos juntos. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque las camareras son guapas, llevan minifalda y escotes generosos.
”Diez años después, los mismos amigos, ya cincuentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el menú es muy bueno y hay una magnífica carta de vinos.
”Diez años después, los mismos amigos, ya sesentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque es un sitio tranquilo, sin ruidos y tiene salón para no fumadores.
”Diez años después, los mismos amigos, ya setentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el restaurante tiene acceso para sillas de inválidos e incluso hay ascensor.
”Diez años después, los mismos amigos, ya octogenarios, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, y todos coinciden en que es una gran idea porque nunca han cenado allí.”
¿Creen que también nos pasará esto a nosotros? Ahora Internet nos hace posible reinventarnos, incluso cuando llega el momento de pensar que todo, absolutamente todo, estaba inventado y probado. Como los octogenarios de la anécdota anterior. Quizá en eso reside la magia de la vida que nos da oportunidad, en cada estación, de revivir momentos con la misma pasión de la novedad.
Por eso creemos que ahora es el momento idóneo para los “change makers” (los que hacen posibles los cambios), a base de INNOVAR, lo que significa interconectar personas, probar nuevos caminos, explorar nuevos horizontes, tener nuevas ideas, cambiar métodos de trabajo, descubrir oportunidades donde antes sólo vimos escollos.
Hemos llevado a la práctica la interconexión de las personas, hemos asumido el riesgo, continuamos explorando el nuevo campo, y debemos seguir desarrollándonos en el futuro, inventando nuevos métodos, prestando nuevos servicios, implementando nuevas técnicas.
E ir pensando en una próxima internacionalización de nuestra empresa es la asignatura pendiente. Internet, como sistema global, facilita la expansión internacional, que ya están realizando algunos de nuestros competidores, y no podemos quedarnos a la cola. Es importante coger los primeros puestos para situarnos a la hora del sprint final.
Nuestro sector tiene muchas cosas apasionantes por hacer o volver a hacer con la misma ilusión de antaño, y hay que disfrutarlas. Si en algún trabajo se puede disfrutar en su realización, es en el nuestro. Somos privilegiados por ello. ¡Qué pena, trabajar a disgusto o forzados…! ¿Cómo van a salir bien las cosas de esa manera?
Contábamos al principio que el grupo de amigos acomete con la misma ilusión, cada diez años, el reencuentro. Y en él siempre hallan la oportunidad de vivir un momento único en un entorno que se va adaptando -o más bien van adaptando- a ellos y a sus circunstancias. Toda una lección de inteligencia emocional.

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