miércoles, 10 de marzo de 2010

La empresa bajo el prisma de Darwin

Se está produciendo un cambio cultural en el mundo y sólo los que sean capaces de adaptarse a esta revolución, los que tengan ilusión para hacer un trabajo bien hecho y muchas ganas de aprender, saldrán airosos en esta nueva etapa que es, sin lugar a dudas, un momento que nos ofrece grandes oportunidades.

Esta crisis es un importante desafío, que pone a prueba el conocimiento, el liderazgo y la calidad de los equipos directivos de todas nuestras empresas.

Durante esta crisis, hemos visto como muchos empresarios sólo se han dedicado al downsizing (adelgazamiento) de las compañías -proporcionalmente a la pérdida de ventas-, en un vano intento de evitar los números rojos.

Con esta forma de proceder, de muy corto alcance y tan poco singular e imaginativa, han malogrado a muchos de sus excelentes profesionales que, sin saberlo, eran vitales para la supervivencia de sus negocios. Estas empresas han escogido el camino de una muerte segura, lenta y muy dolorosa.

El gran problema en este último año y medio (última mitad de 2008 y todo 2009), es que muchas empresas -al margen de destruir empleo-, no han reaccionado, han perdido el norte, y no han hecho absolutamente nada más que protestar y quejarse. Con su modo de proceder, han colaborado sin darse cuenta a acrecentar aún más el gran parón económico del país.

Hace poco nos comentaba un ingeniero informático, joven, con experiencia y en paro hacía meses, que su perfil no encajaba en las demandas que constantemente iba chequeando. Las empresas españolas, en tiempo de crisis, no desvían ni un ápice de su presupuesto para desarrollo de productos. Prefieren aletargarse en lo que ya funciona, perdiendo un tiempo vital para garantizar su competitividad futura.

En cambio, con una perspectiva empresarial diferente, más global, los periodos de crisis son momentos de grandes oportunidades para todos los buenos profesionales. Algunas de nuestras compañías, han sabido aprovechar esta revolución empresarial y también estas sangrías de talento que constantemente se producen en las regulaciones de empleo. Se han sabido adaptar rápidamente a los cambios y han partido de una perspectiva empresarial diferente.

En ese nuevo escenario -que hasta hace unos pocos años nos era totalmente desconocido- estas compañías están dirigidas de una forma totalmente profesional y van reclutando a gente joven que son la savia de este importantísimo cambio cultural, logrando unos crecimientos espectaculares en plena crisis.

Bienvenido sea este cambio cultural y bienvenida sea esta sangre nueva de nuestra juventud, para aprovecharse y salir airosos de esta revolución global que se está produciendo a nuestro alrededor, y que, a buen seguro, redundará en beneficio de todos y premiará en primer lugar a todos aquellos que han sabido ser los pioneros de esta nueva era.

Como decía Darwin, "no son las especies más grandes, ni las más poderosas las que sobreviven, sino las que se saben adaptar mejor a los cambios".

¡Un viva a la inteligencia, a la innovación, a la imaginación, a los que se arriesgan, -que siempre son minoría-, pero que hacen progresar y mover este mundo!

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