lunes, 14 de julio de 2008

REFLEXIONES SONAMBULAS...

La tarde estival a la hora de la siesta no suele ser el momento mas propicio para la creatividad. Sin embargo, no es infrecuente que en esos momentos uno se suela dejar llevar por la imaginación. Y es entonces, en esos instantes de duerme-vela, cuando las elucubraciones mentales, reales o quiméricas, hacen acto de presencia.

Hoy me ha sucedido eso. Me puse a pensar, a elucubrar y a soñar. Tal vez ajeno a la realidad prosaica cotidiana, me puse a filosofar sobre el tiempo. Y no precisamente porque hablar del tiempo sea perder el tiempo. Al contrario, muchas veces, hablando del tiempo, se puede ganar mucho tiempo y… mucho dinero.

Y hablando del tiempo, filosofando sobre el tiempo, me atrevo a afirmar rotundamente, aunque a alguno le pueda parecer lo contrario, que solo existe el tiempo presente. El pasado ya paso; ya no existe; ya no es. ¿Y el futuro? Pues el futuro, todavía no llegó; todavía no existe; todavía no es. La esencia del pasado es ser solo recuerdo. La esencia del futuro es ser solo sueño, quimera, simple posibilidad sujeta a multitud de avatares.

Si estas elucubraciones las aplicamos a nuestra tarea diaria, tenemos que concluir necesariamente que las colecciones – nuestras, colecciones, nuestras creaciones, nuestros muestrarios- no pueden reflejar solamente el pasado ya que es algo que ya ha pasado y ahora estamos en el presente. Tampoco pueden reflejar solamente el futuro ya que el futuro es algo prematuro y, como tal, pertenece solo al mundo de los posibles.

Sí, hoy tenemos que fijarnos mucho más en el presente. Tenemos que ser mucho más prácticos y realistas. Tenemos que caminar con los pies en el suelo. El pasado nos puede y nos debe servir de lección. Y el futuro nos puede y nos debe servir de acicate. Pero nuestra realidad es el presente, el aquí y el ahora. No podemos vivir en el ayer ni en el mañana. Tenemos que vivir en el hoy, en el ahora.

Y, si vivimos en el hoy, en el ahora, nos daremos cuenta de que estamos ante una generación segura y divertida a la vez, con un interior muy inquieto y la mente fresca y abierta. Por eso tenemos que ser capaces de diseñar y fabricar piezas con total armonía y con mucha identidad. Piezas que sean el fiel reflejo del momento en que nos ha tocado vivir.

Pero no solo tenemos que ser capaces de fabricar esas piezas. Tenemos que saber ponerlas al alcance de los posibles consumidores. Insisto, hoy internet es un boom que engancha y lleva a millones las tendencias al instante. Y, lo que es todavía mas importante, lo hace con el mínimo coste.

Los que siguen la moda –y son la inmensa mayoría- no suelen tener una actitud crítica. Al contrario, tienen una actitud y una personalidad que es fruto y forma parte de su experiencia, de su forma de ser y de estar. Tal vez inconscientemente, tal vez sin saberlo, están haciendo realidad aquello que tan acertadamente afirmaba Ortega y Gasset . “yo soy yo y mis circunstancias”, las de ahora, las del momento presente, las que nos impone el día a día.

Un proverbio árabe dice: “Lo pasado ha huido; el mañana que esperas está ausente; pero el presente es tuyo”. Deja, pues, que el pasado sea pasado. Y como tampoco puedes saber hoy de qué estará hecho el mañana, vive en el presente… Vive intensamente en el hoy y el ahora. Y que tus obras, tus creaciones, sean el reflejo de esa vivencia.

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