miércoles, 1 de julio de 2009

ALGUNAS PRECISIONES

Ante los numerosos comentarios por e-mail, teléfono e incluso personales acerca del articulo “Competencia y precios predativos” enviado recientemente, me veo obligado a hacer otro que sin duda también puede ayudar a reflexionar un poco más sobre el tema.

Mi escrito de hoy va dirigido especialmente al campo del fabricante. Por eso comenzaré preguntando en voz alta: ¿Son los fabricantes españoles una especie en vías de extinción? Evidentemente no pretendo ni quiero ser yo el que de respuesta a esta pregunta. Doctores mucho mas doctos tiene nuestro gremio. De lo que sí quiero dejar constancia es de lo que dicen los pequeños talleres y fabricantes. Son ellos los que afirman que están en inferioridad de condiciones con respecto a los grandes. Son ellos los que denuncia determinados comportamientos de los grandes: que los grandes inundan las tiendas de género condicional, que empiezan a facturar a 6 meses o incluso 1 año pensando que va a ser la solución para el establecimiento y su tabla de salvación; en una palabra, que el fabricante esta financiando a la tienda y cobrando en el mejor de los casos a 6 meses o 1 año.

Por otro lado, hay que constatar que son muchas las tiendas que compran en ferias o en el extranjero pensando en hacer un gran negocio. Y, además, introducen ese género en España sin el obligado contraste. Y, lo que es peor, tratan de venderlo utilizando al fabricante español. ¿Qué cómo lo hacen? Pues utilizando alguna de sus piezas única y exclusivamente para hacer escaparate copiándole el modelo si es que hay alguna venta, y en el mejor de los casos, pasado largo tiempo, decirle que se lo facturen o incluso llegar a devolverlo. Se quejan los fabricantes de que son un mero kleenex de usar y tirar para la tienda. Se quejan de que la tienda utiliza sus piezas para atraer al cliente y ayudar a vender lo que ellos tienen en el interior.

Dicen que, cuando el río suena, agua lleva. Y aunque no sabemos el porcentaje y si es verdad que son bastantes los establecimientos que utilizan esta practica, lo que se comenta es que determinadas prácticas comerciales dejan mucho que desear. Y ello denota que no hay ni una formación ni una educación joyeras adecuadas. Se ha llegado a dar el caso de fabricantes que al buscar operarios profesionales para su taller, cuando estos acuden ilusionados a esa solicitud y pasan a ofertar sus creaciones, resulta que ya conocen sus piezas porque “alguien” se las ha mandado copiar.

Se nos quejan también de que los Colegios, Gremios y Asociaciones defienden más a los detallistas que a los comerciales porque son la mayoría a la hora de pagar la cuota. Nos dicen los fabricantes que se encuentran totalmente indefensos y se preguntan dónde está esa voz que les apoye para dejar de ser la especie en peligro de extinción.

Desde aquí solo quiero hacer una llamada de atención y poner el dedo en la llaga para que se queje el que le duela. Nos dicen que detallistas importantes están utilizando estas “praxis”. ¿Acaso no se da cuenta el detallista de que el fabricante no es un mero taller de composturas o “solucionador” de problemas que en la mayor parte no le incumben?.

No se puede asfixiar a la fuente porque esta puede llegar a dejar de dar agua. Urge, pues, crear un foro de debate que saque los problemas o trapos sucios a relucir y en el que entre todos tratemos de buscar soluciones de futuro. Urge sentirnos un colectivo totalmente unido y con normas de conducta y ética joyera totalmente profesionales. Urge dejar de buscar la solución para el momento. Los parches o cataplasmas pueden calmar el dolor pero no curan.

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